Le reprocho a mis manos,
porque no lo acaricié más.
A mi lengua
por no hablar mas con él.
También a mis oidos,
por no escucharlo más.
Sobre todo a mi misma,
por no estar mas tiempo juntos.
Lo que no me reprocho es de quererlo
porque lo quise, lo quiero y lo querré.

No hay comentarios:
Publicar un comentario