Cuando me haya ido
no marques con una cruz mi tumba,
échame al inmenso mar
donde me treparé a las olas
y cabalgando en ellas el mundo recorreré,
llegaré a lugares distantes tan soñados,
recogeré el eco de sus paisajes.
Iré a las costas más dolorosas de la guerra,
recogeré su amargura.
Iré a las costas de la esperanza en un
mañana mejor, recogeré su esperanza.
Iré a las costas mas apartadas y solitarias
dónde sólo escucharé la voz de Dios y
el canto de las aves y recogeré paz.
Échame al mar, mano amiga, que siempre
he soñado con viajes, no le quites
a esta alma inquieta, el ansia de volar
y siempre recuerda que sólo una flor basta
para despedirla y mil plegarias para recordar...
IRMA NELLY ZAPATA
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